Asspera en Salta: Entre risas y metal

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Finalmente, Asspera pasó por el NOA. Con shows poderosos, delirantes y bien regados, el ritual del pueblo se vivió a pleno. Cobertura de la fecha salteña.

Fotos de Martín Azcárate

Hace unos buenos años que Asspera era una de las bandas más esperadas por los metaleros del Norte. Formada por reconocidos músicos de la escena argentina, su propuesta es el “metal bizarro”. Enmascarados, engloban humor, escatología y todo lo que podemos encontrar en el mundo Iorio (realidad social, amistad, asado, etc). Desde el lanzamiento de Bizarra actitud de seguir con vida (2006), el grupo fue creciendo en popularidad, internet mediante. Hoy es una de las bandas pesadas más convocantes de la Argentina.

Con una buena difusión en redes, medios y gráfica el TUR 2017 propuso fechas en Salta, Tucumán, y una frustrada visita a Jujuy que quedará para otra oportunidad. La gira arrancó en una fresca y otoñal noche de viernes en Salta. Desde las 22, Fábrica de Música lucía a sus alrededores las reglamentarias prendas negras mientras las cervezas pasaban de mano en mano. Por problemas técnicos relacionados con la electricidad, el inicio y los horarios anunciados se retrasaron. El Shaman arrancó su andar diez minutos después de la medianoche (tenía que comenzar 22.30). “Quiero tomar fernet” quedó sonando en las cabezas de varios, que lo corearon un buen rato. Con media hora, su show fue el puntapié sonoro para una noche de distorsión y sustancia.

A la una, Gauchos de Acero, LA banda salteña de la actualidad, arremetió con “Información demente”, canción que le da título a su último disco. A esta altura es redundante, pero lo de estos tres muchachos es arrollador. Los hermanos Jorge forman una bestia de tres cabezas que avanza por el campo de batalla de alguna película épica. Derrotan a todo contrincante que se le plante al frente. Conocedores del público, el tercer tema fue un popurrí de Pantera que la gente recibió con un rabioso pogo. También sonó “Ley del mal”, un hitazo a puro machaque, y “Salamanca”, de Sigue la Ruta (2010), para la despedida. Lo único malo que tienen los Gauchos es lo poco que tocan. La vez anterior había sido en el Personal Fest Verano 2017, en febrero. Una lástima que el mejor jugador de la cancha no pueda salir más seguido al césped.

“Buenas noches, Salta. Casi diez años esperando decir eso”, fueron las primeras palabras de Richar Asspero, el vocalista de la A. A las 2.20 iniciaron su debut salteño con “Viaje al centro de la verga” y “De lo bueno muy poco”.

La banda se completa con la magia que Rockardo Asspero tira desde las seis cuerdas, el bajo de 3,14 jota y los parches de Nicogollo Muñon. También desfilaron Terro Asspero en coros, el Dinogarca inspeccionado billeteras, y El Rubio Salvaje, que peló viola en varias oportunidades, como en “Berrinche y cuenta nueva” o “La poneta”.

Asspera puede ser una joda para muchos, pero en vivo la cosa es muy seria. Los asistentes estuvieron desde muy temprano trabajando con el sonido. Nada estaba dejado al azar, por eso las bandas invitadas tocaron con otra batería. Pero así como son exigentes en su sonido devuelven esa pretensión sonando de primera. Cerca de 250 personas decidieron acompañar a los enmascarados y gritar sus letras escatológicas de ese primer disco como “Gorda puerca” y “Me cago”.

Punto aparte para la letra y video de “Gorda puerca”, que tiene partes de horrorosa coincidencia con la historia de Higui y de tantas otras chicas. La canción fue escrita hace más de diez años con humor negro y la idea de shockear, pero la violencia machista que parece no tener fin y el estado de emergencia en el que vivimos al respecto hacen que muchas cosas que ya teníamos aceptadas tengan una segunda lectura. En los últimos meses varias bandas dejaron de tocar algunas canciones con letras que podrían herir o ir en contra de estas luchas tan importantes. Marcaron una postura y advirtieron al público sobre el tema. No estaría mal que Asspera hiciera lo mismo en este caso.

Volvemos al show: el pogo violento al medio, el aguante y los empujones en la primera línea, las caídas en el resbaloso piso mojado. Los puños en alto y gritos de aprobación desde más lejos. Todo eso fue constante. Por eso no estuvo de más el reiterado pedido entre tema y tema de que tengan cuidado y que se cuiden.

Ante la crisis de lugares que hay en Salta es difícil pensar en otro espacio para este tipo de bandas. Pero la nula ventilación de Fábrica genera siempre un calor insoportable, aunque con Asspera no se llegó a la “lluvia” como en los atiborrados shows que Carajo dio en el lugar. Los escasos dos ventiladores que nunca andan ya no son graciosos. Todos sufrimos la crisis económica, pero pagar una entrada para pasarla mal sólo logra que la poca gente que va a los shows la piense varias veces, e incluso deje de asistir merced a la escasa o directamente nula inversión que los dueños de bares y pubs le hacen a sus espacios.

Luego de la seguidilla de Hijo de puta (2010), Pija (EP, 2011), Viaje al centro de la verga (2012) y Cada vez más pelotudos (2014) la banda viene callada, dejando de lado los DVDs y el disco de reversiones de sus propios temas. Pero eso va a cambiar cuando en unos meses editen La Concha de Dios (otra referencia ioresca). “Así vamos a dejar de robar con los mismos temas de siempre. Lo van a poder descargar gratis desde la web de la banda”, dijo el vocalista. La fecha de presentación de ese material ya está anunciada y las entradas ya están a la venta. Será el 9 de septiembre en el estadio porteño Malvinas Argentinas. Una prueba más para ver lo mucho que trabaja y se mueve esta banda.

Rotopercutor” y su poética letra (“estoy al palo por tu culpa otra vez, entregame el rosquete te lo pido con fervor, que se me vuela la peluca, en el jonca hay vasela para dos”) fue dedicada con mucho amor para todas las assperianas presentes. Para el final eligieron “Patada en los huevos”, “Partiendo cabezas” y el tema más pedido de la noche, el que generó el pogo más descontrolado de todos: “Hijo de puta”.

Luego de una breve pausa, para los bises llegó la conocida versión metalera de “El hijo de Cuca”, más un regalo de la banda, un tremendo popurrí con partes de Megadeth, Pantera, Hermética, Black Sabbath y otros que finalizó con “Destrucción“, el clásico de V8, por siempre vigente.

“Espero que la hayan pasado de puta madre y si no lo hicieron, chúpense una pija, la vida es así, la vida continua”, fue la frase que anticipó el final a las cuatro de la mañana. Como en todos sus shows, la banda se despidió con “Pogo al corazón”, un temazo dedicado al ex batero de la banda, Mario Lauro Santillán, fallecido hace varios años. El pogo fue entre lágrimas y abrazos. Sin dudas el metal argento es insignia en canciones de hermandad y amistad.

“Hay que cuidarnos entre nosotros, a los amigos y a las mujeres tenemos que cuidarlas. Porque si no, no nos va a cuidar nadie. Tenemos que cuidarnos entre nosotros”, fue el último mensaje de la banda entre aplausos y gritos de aprobación del público. Luego, los músicos bajaron del escenario y se sacaron fotos con una excelente predisposición.

Esta primera visita al NOA se completó al día siguiente en el Robert Nesta de la capital tucumana. Fue otro festejado ritual bizarro del pueblo norteño.

Galería de fotos por Martín Ázcarte:

Asspera Setlist La Fábrica de Música, Salta, Argentina, TUR 2017

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