CR Bolivia: Nada ni nadie nos puede parar

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El público vibró con más de 12 horas de música

Cosquin Rock Bolivia fue la última parada del festival en Latinoamérica este año. Santa Cruz de la Sierra recibió a más de 25 bandas y quedó demostrado que una marca bien manejada puede triunfar aún en lugares difíciles.

Bandas cruceñas, de La Paz, Tarija y Cochabamba fueron los anfitriones y grandes ganadores de esta movida. Bolivia tiene una escena rockera muy frágil pero con gran talento. Productores poco serios, suspensiones de último minuto y desconfianza hacia nuestro género favorito son sólo algunas de las cosas que deben lidiar los músicos y artistas bolivianos. En este caso, y de la mano de dos productoras (Shows Bolivia y GMB) que se asociaron para demostrar que las cosas se pueden hacer bien, los artistas locales tocaron en condiciones óptimas para demostrar su talento. Pudieron demostrar que las buenas bandas se potencian con buenas condiciones y ahora es su tarea capitalizar la experiencia y mantenerla cada fin de semana en sus ciudades.

Si hablamos de experiencias, la de Cosquin Rock Bolivia fue tal vez la más arriesgada de José Palazzo y todo su gran equipo. Hacer México, Colombia y, en menor medida, Peru, era pisar terreno probado, donde ya se habían hecho grandes festivales y la gente estaba acostumbrada a lidiar con estas cosas. En Santa Cruz, la producción (local e internacional) ha plantado una semilla importante, que con el tiempo crecerá y dará sus buenos frutos.

Skay y Ciro (con Los Fakires y Los Persas, respectivamente), Los Caligaris, Eruca Sativa y los cordobeses de 4 al Hilo hicieron su debut en tierras bolivianas. No es un detalle menor, ya que todas estas bandas han apostado junto a la producción en cautivar al público y fueron muy importantes para que el festival se lleve a cabo y sea viable económicamente. Claro está que Ciro no cobró lo mismo que un show en el Cosquin de Punilla sino que fue a darse a conocer y a “ganarse el público”.

Distinto es el caso de Los Fabulosos Cadillacs, Fito Páez, Babasónicos o Los Enanitos Verdes, que fueron uno de los motores de la gran convocatoria del evento. Con shows largos y compactos, demostraron que en este tipo de festivales siempre rinden los artistas sólidos y no necesariamente multitudinarios.

La mayoría de los 12.000 asitentes fue por ellos y se encontraron con grandes sorpresas. Bandas locales de gran nivel, visitas que la rompieron (la gran sorpresa para todos fue Eruca Sativa), y una variedad de actividades que los que conocemos Cosquin Rock estamos acostumbrados, como áreas de descanso, áreas VIP, peluquería rockera, espacios de tatuajes, masajes y una espectacular variedad gastronómica.

El balance es positivo aunque con cosas para corregir. A un festival no se lo puede medir por su primera edición (haya sido buena o mala), sino que hay que darle dos o tres ediciones para medir genuinamente si funciona o no. De esto, los organizadores de Cosquin Rock saben mucho. Y ya confirmaron que en 2018, el festival de montaña saldrá de gira nuevamente por el continente.

  • No te pierdas la cobertura completa de la gira de Cosquin Rock por México, Perú, Colombia y Bolivia en la revista RockSalta Nº24, que saldrá a la venta el 20 de noviembre.

GALERÍA DE FOTOS (gentileza de Cosquin Rock BoliviaJhusbert Manzano)

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