| Calmaniño |
| Domingo, 22 de Mayo de 2011 19:06 | |||
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Hablamos con la banda acerca de sus nuevas canciones, la evolución de sus integrantes, el estado del rock salteño y el prejuicio del público. Calaveras y diablitos
Martes a la tarde, muy cerca del mediodía: estoy en camino a la sala de ensayo donde se encuentran los CalmaNiño. Bajo por la San Martín hasta llegar a la zona suburbana del centro con peñas olor a empanadas del día anterior y algún que otro poeta descansando bajo la sombra de un árbol. Llegando a la sala veo a parte de la banda apoyada en la pared, esquivando el calor otoñal, mientras se ponen al día y se cuentan las novedades: sólo se vienen juntando dos veces a la semana y andan preparando temas nuevos. Matías “Gnomo” Sagarnaga (27 años) se quita el saco y lo deja apoyado en una banqueta, junto a su notebook. “Vengo de trabajar, casi siempre pasa lo mismo: salgo del laburo y ni tengo tiempo de almorzar”, aclara mientras le pide al dueño de la sala que le cuide las cosas. Toma un buen sorbo de gaseosa helada y se relame los labios. “Me encanta que esté bien fría, ¡qué calor que hace, y vos con polera!”, me dice al mismo tiempo que da indicaciones a sus compañeros de grupo para que acomoden los instrumentos. “Ya dejo que ellos armen todo. Yo directamente voy y canto”. El Gnomo, con sus buenos años en el dedicado camino del rock, ya la tiene clara. Fue miembro de muchas bandas, colaboró con varias, se fue a las piñas con algunos ex compañeros y se abraza con otros. Este muchacho que se pinta la cara de blanco y negro y se pone sangre artificial en la cabeza ahora está tomando una gaseosa y a cara limpia. “Antes escupía sangre cuando tocábamos en vivo, pero una vez me tragué la píldora y nunca más lo hice”, asegura, recordando una tocada cuando todavía no estaban los actuales guitarristas. Pablo “Milver” Arévalos (21) se acerca y pide plugs para conectar su guitarra y la de Adrián “Edgard Scissor” (23). Juntos son los últimos integrantes que se sumaron: Gnomo estaba editando un tema viejo de CalmaNiño y les empezó a pedir opiniones y puntos de vista vía Internet, pegaron onda y terminaron uniéndose a la banda. “Las relaciones humanas son así: de pedo te encontrás con alguien y te hacés amigo, y después te peleas y te hacés amigo del amigo” opina el cantante. El bajista Martín “Gremlin” Retambay (27) es el más loco de la banda sobre escena. Le costó mucho empezar a pintarse para tocar, más que nada por prejuicio de “andar pintado por ahí”. Pero una vez pintado le salió el personaje, descubrió su rol sobre el escenario desde adentro y nadie lo detuvo. “Pintado es como que te escondés, entonces nadie te ve, podés moverte con tranquilidad”, cuenta. Y parte de la estética corre en manos de Bernardo “Bubú” Rodriguez (27), el batero que también se encarga de darle el toque final a la imagen de la banda; es el que produce los videos y además es un hombre de pocas palabras. Dentro de CalmaNiño cada uno es un personaje; y con cada personaje se juegan roles, actitudes y estrategias que en los recitales provocan un fuerte impacto sobre la gente. Nunca se creyeron superiores por estar “jugando” sobre escena. Es más, Gnomo refuta a Iorio por su frase “Yo soy real arriba del escenario y toco como soy porque yo soy así”. “Es mentira eso –dice-, porque nadie es como es en la casa arriba del escenario. En tu casa no te ponés a gritar, putear.” - ¿Entonces el maquillaje les sirve de máscara al momento de tocar? - Gnomo: Al pintarte te enloquecés. Te sale el demonio de adentro. Te sale el personaje de adentro. Igual nos pintamos dependiendo del público: cuando tocamos con bandas que son más tranquilas tocamos sin pintura. - ¿Rebuscan mucho la estética de la banda? - Gnomo: No. Lo planteamos una vez y naturalmente va mutando, y hay veces que no muta y se queda ahí. Es como un estado de ánimo también, como la música: pasamos de vestirnos de zombies a calaveritas y payasos y quizás mañana nos vestiremos de otra cosa. Pasa naturalmente, va mutando solo. Incluso también a la hora de sacarnos fotos o realizar videos, sale al toque, no lo planeamos mucho.
Cuando le indican a Gnomo que ya está todo listo para arrancar con el ensayo, empieza a tararear el ritmo de una de las canciones nuevas que vienen ensayando. “Esta va a ser la primera vez que la cantamos con letra”, dice haciendo referencia a “Sexual Boogie”, el flamante tema que habla de una noche de sexo furioso al estilo “animal en celo”. Pongámonos de pie que ahora la pequeña sala ensucia sus paredes con acordes a máximo volumen y letras que calientan al público acostumbrado a una lírica más oscura. “Sexo masivo, orgías y pasión (…) yo quiero ver, sentir sexo masivo”, grita Sagar haciendo movimientos de pelvis contra el micrófono mientras sus compañeros desatan el orgasmo musical. Ahora todo se detiene y el aire se limpia nuevamente. “No le puedo seguir el ritmo, va muy rápida”, se disculpa Gnomo después de saltearse la letra. La hacen una, dos, tres, y hasta siete veces más hasta que queda un poco más afinada y coordinada. Los nuevos temas de CalmaNiño se vienen con aires distintos a lo que uno está acostumbrado a escuchar. “No creo que le gusten a la gente, ¡pero a mi me encantan!”, concluye entre risas el cantante. Y Bubú hace su aporte: “No se trata de si son temas nuevos o temas viejos, sino el tipo de música. Varían en el estilo, en la forma de tocar”. Cuando tocan en vivo, con los personajes ya creados y listos para jugar, la banda hace movimientos cortos pero sólidos. Pegan fuerte en el público y a las demás bandas les encanta e impresiona esa jugada. Ahora todos se descalzan los instrumentos con la pintura un poco corrida por la transpiración del juego y se sacan fotos con los que esperan debajo del tablero-escenario. Para los que preguntan, Kiss NO es un buen ejemplo. - Video nuevo, temas nuevos, año nuevo y siguen juntos con un arranque a toda velocidad. ¿Cómo se sienten? - Gnomo: Algo que rescato de CalmaNiño es que es una banda que tiene la capacidad de contrastar tanto la música que vamos generando, a medida que va pasando el tiempo, es como hacer música de nuevo. O sea, como volver a empezar con ideas nuevas, además con la experiencia que tenemos de venir tantos años pateándola. Pero el contraste musical que hacemos nos permite liberal ese suspiro que nos hace decir “podemos tocar música nueva”. Eso a mi me re cabe. Y como personas, hay siempre cosas que cambian, bah, en todo grupo humano siempre hay quilombos y hay cosas que trascienden eso que es lo que te mantiene junto. Me parece que como todo grupo humano hay un buen feeling, más allá de pequeñas cosas pero siempre hay un buen feeling. Por eso estamos juntos. - ¿Hay alguna diferencia importante en el CalmaNiño de antes al de ahora? - Gnomo: Si… primero que nada somos viejos, no solamente como viejos chotos sino como viejos en experiencia. Imaginate, hay bandas que recién comienzan y están re emocionados con sus temas y a nosotros nos pasa cada vez que hacemos cosas nuevas. Entonces esa misma experiencia te da la renovación. Creo que eso es lo bueno de poder ir cambiando de música. Los que tocan rocanrol por ahí dicen “es re fácil tocar” y para nosotros que estamos acostumbrado a tocar otra cosa, es renovarnos completamente. - ¿Cómo fue evolucionando el horror ska que ustedes se planteaban? - Gnomo: Constantemente todas las bandas van evolucionando. Vas encontrando con el tiempo diferentes maneras de tocar lo que ya tocabas. O sea, no cambiar por ahí las ideas ni el clima, pero sí la manera de tocar. Yo estoy consumiendo cosas cada vez más diferentes para poder ampliar mi conocimiento a la hora de componer. Y eso en las grabaciones nuevas se va a ir reflejando, por ejemplo, con un tango. Es más, ni tengo la más mínima idea de cuáles son los tiempos de tango, y sin embargo me digo “bueno, pero si suena a eso todo bien” y los chicos se adaptan al toque a las cosas. - ¿Y por qué un tango? - Gnomo: Desde que comencé a hacer música siempre fue muy político todo. Muy pensado, muy planificado, toda una cuestión ideológica. Hoy por hoy comencé a hacer un par de experimentos emotivos y me dí cuenta que por ahí no solamente las cosas pensadas, no sólo la ideología, que no la voy a dejar de hacer, pero encontré cosas emotivas que son muy buenas y el tango, el folklore y la ópera me despertaron una cosa muy dura al alma, a un nivel artístico. Entonces a la hora de componer cosas duras para el alma es como un dolor que te gusta. Y sos adicto a eso, a medida que vas haciéndote doler vas consumiendo cada día más y más. CalmaNiño es una banda que a nivel estético y artístico roza mucho lo duro para el alma, todo lo que sea trágico, como pasa con la letra de la canción de “El Payaso”: una letra muy dura más allá que por ahí no lo parezca porque la música lo adorna. Y el tango es un estilo súper dramático y me pareció excelente poder hacer algo así.
- ¿Cuántos temas nuevos tienen preparados? - Gnomo: Ensayados tenemos solamente dos, pero compuestos tenemos ya como siete temas. Y tengo la idea también de revivir canciones viejas, de las primeras épocas, de Niño Corpiño. Temas que están grabados en vivo pero nunca más los tocamos, porque sentíamos que no estábamos en la misma onda que cuando los hacíamos. Hoy estaría bueno rescatar temas como “Anticristo Super Ska” y “Marginales”. - ¿Por qué? - Gnomo: Me agarró la melancolía al escucharlos y dije “hay que volver a hacerlos”, porque tienen un contenido emotivo muy copado, muy grande. Es como tu primer novia: escuchar la canción que te hacía poner al palo con tu primer novia y decir “ah… cómo la recuerdo”. Pasa lo mismo con la música, ya esos temas me cansé de hacerlos en alguna época y ahora digo “hay que volver a hacerlos en vivo”. - ¿Qué ritmos están explorando? - Gnomo: Hay de todo, tenemos el tango, también un Tinku con power metal al final. Hay de todo, de todo: un psychobilly también. Seguimos con el mismo matiz musical pero variando siempre en las maneras de tocarlo. Estamos tocando lo que tenemos ganas de tocar, un vals, un boogie, un reggae o un metal. - Tienen un público fijo en todos sus shows, ¿buscaban conformar un público en especial o no? - Milver: La onda es que bailen ska, que disfruten, que se muevan. No es necesario que sean de ninguna índole. - Gnomo: Con el tiempo aprendimos algo que cuesta mucho en la escena salteña: el que es heavy es heavy y el que es punk es punk y se andan peleando entre ellos. Nosotros también lo hicimos. Yo también me cagué a piñas con los skaters cuando era punky. Gremlin viene de Desequilibrio Emocional, una de las bandas más barderas del punk rock, pero claro, éramos todos adolescentes. Y con el tiempo te das cuenta que la música es música y nosotros esperamos la misma respuesta de la gente. O sea esperamos que vayan heavys y puedan escuchar lo más pesado de CalmaNiño y que vayan reggaeros y que puedan escuchar lo más tranquilo de la banda y convivir juntos, que me parece que nosotros lo hemos logrado; por lo menos en nuestros recitales casi nunca hay bardo y hay gente de todos los palos saltando, las chicas pueden hacer pogo sin tener que salir lastimadas, que es medio difícil en la escena salteña. Pero se puede y eso es lo que nos retroalimenta. - ¿Cómo es el proceso de composición en la banda? - Gnomo: Yo compongo, lo escribo en una partitura y tablatura y se lo paso a Bubú que el lo digitaliza, lo hace sonido. Y después a las dos cosas las pasamos y las tratamos de sacar lo más parecido posible y en el ensayo ya van variando, porque yo puedo componer pero ellos lo pueden tocar de otra manera. Entonces sí o sí varían pero de las composiciones me encargo yo. - ¿Son de escucharse a sí mismos? - Bubú: No. - Gnomo: No, la verdad que no quiero escuchar nada relacionado con la banda. - Milver: Escucho cosas parecidas, qué se yo... Los Fabulosos Cadillacs, cuando me pinta escuchar cosas así. O si no mucho reggae, mucho hardcore, mucho metal.
- ¿Consideran que marcaron un estilo en Salta? - Gnomo: Yo creo que no hay estilo para marcar. Todos los estilos ya están marcados. O sea, no está mal decir “yo me inspiro en tal cosa o sueno parecido a tal cosa”. No me parece que esté mal por el hecho que todos consumimos cosas. Me parece que la capacidad artística de uno no se basa en no ser influido por cosas sino en hacerlo sonar diferente. Yo escucho muchísimo ska clásico y por ahí no me gusta hacer sonar a la banda como un ska clásico, entonces la diferencia está en la manera de tocar y no en marcar una tendencia o un estilo. - ¿Hacen alguna selección de temas para determinados shows que suelen ser más heavys? - Milver: El público al ser heavy tiene mucha disconformidad con el estilo de la banda. Entonces nosotros para no hacerles la contra, porque sería tomar una actitud bastante chota, tocamos lo más pesado de la banda; para que se sientan cómodos. - Gnomo: Claro, es una cuestión de decir “nos acomodemos a un cierto recital ya armado”. Nosotros hace años que no hacemos una lista de temas: subimos a tocar sin lista de temas porque como tenemos un espectro tan grande de estilos, y ni siquiera de estilos sino más bien de sonidos, porque por ahí hay mucho ska pero suenan todos diferentes, entonces vamos tirando temas según el comportamiento del público. Por ahí si el público está medio denso seguramente vamos a tocar lo más denso, que es lo que creemos nosotros que va a pasar, pero si vemos que el público está de fiesta vamos a tocar unos ska súper fiesteros. Es algo que suponemos, no podemos afirmar que vamos a tocar tales temas en un show así, casi nunca tocamos con una lista de temas. - Al momento de tocar en vivo, ¿qué invitados les gustaría tener? - Milver: Y, si tuviéramos amigos… sí (Risas). - ¿Por qué esa aclaración? - Gnomo: Es una escena difícil cuando no sos ni fú ni fá para el concepto de rock de la gente: por ahí tenés gente copada y amigos que te apoyan pero te dicen “no puedo cantar tus canciones porque no es mi onda”. Muchas veces lo invitamos al gordo Iván (Luis) de Gardenia, o por ahí también nos pasó con los chicos de El Barco Del Abuelo. Al Facha de Madre T Rezo también lo invitamos, pero son invitaciones que salieron porque se daban de improviso, nunca fue planeado. Sí me gustaría cantar con Firu de Santuario o con Victor Conti. Hay un montón de músicos que son muy grosos y que estaría muy bueno invitarlos, pero bueno, somos muy pajas que nunca nos pusimos a hacerlo (risas). -¿Qué proyectos tienen a futuro? - Gnomo: Lo que nosotros queremos es grabar ya el disco. Sacar el nuevo disco e ir a tocar a Buenos Aires. Esos son los únicos dos proyectos a corto plazo que tenemos. Y como es un proceso tan largo estamos en eso nomás; vamos agarrando lo que va saliendo. Ni recitales estamos armando porque no tenemos ni tiempo ni los medios para hacerlo, aparte viste que ahora está todo muy caro: subís los precios para poder hacer un show y la gente reniega pero no se da cuenta que las cosas también subieron. Entonces es medio complicado.
- ¿Qué la gente deje de renegar por los precios es lo que le falta a la escena rockera local para ser “ideal”? - Bubú: La escena no va a cambiar nunca. O sea, así les cobrés un peso igual te van a reclamar ése precio. Igualmente, el que te quiere ir a ver te va a ir a ver cueste lo que cueste. - Gnomo: Sí, esa es una gran verdad. - Bubú: Eso te lo van a reclamar siempre, así sea el precio que sea, es normal. - Gnomo: Bueno, está pasando eso con el show de Oconnor, por ejemplo. La entrada vale 50 mangos y hay gente que va a ver CalmaNiño nomás. Yo pensé que no iba a existir esa gente, sin embargo están ahí escribiendo diciéndonos “yo pago los 50 por CalmaNiño”. Y hay gente que te dice “yo no pago los 50 ni por Calma ni por Oconnor”, ¿me entendes? - Milver: Hay gente que se pagó el ida y vuelta para ir a vernos hasta Tucumán. Y eso es bastante halagador. Pero yo como oyente de rock te digo que solía ir cuando era más chico a todo recital que se presente pero eso implicaba que mi bolsillo esté limitado. - Gnomo: Pero convengamos que todo está así. Es jodido armar, producir. Lo que falta en realidad es un mercado para el rock. La gente se niega y te dice “la música tiene que ser gratis”, pero si la música es gratis los bares te cobran y los productores se aprovechan, porque la música es gratis, porque vos sos una puta del arte y en realidad no tiene que ser así. Lo que hace falta es un mercado, porque al haber un mercado se populariza, sale todo barato porque hay una venta y compra, las cosas se nivelan a nivel producto y economía. Me parece que tenemos que hacer un circuito rockero que sea constante y a la vez, todas las bandas tendríamos que tener una similitud en los precios cosa que la gente tenga la alternativa y sea accesible para todos y se genere un circuito copado. - Bubú: Al margen de eso vos compará: la entrada de Ciro y Los Persas te salía cien mangos. Con esa guita podés hacer muchísimas cosas para recitales. Y la gente por ahí no lo ve porque por ahí prefiere consumir lo de afuera y no lo de acá porque lo de acá no lo conoce y no lo quiere conocer. - Gnomo: Hay un prejuicio que se basa en que lo que es local es choto, y no se dan cuenta que viven en una provincia que tiene las mejores bandas de rock. Porque seamos claros, Tucumán, que era la meca hace un par de años, murió; tiene las bandas en una decadencia tremenda, no musical sino a nivel producto. En Jujuy siempre hubo una escena re grosa pero siempre fueron demasiado unders, vos vas a un recital de una banda grande y son todos en bares más chicos que el ex Ututo. Entonces el lugar que la está rompiendo hoy es Salta, y la gente tiene que cambiar la postura y las maneras de ver las cosas porque tienen una gran producción y la están perdiendo por ver bandas de afuera o por decir “las bandas locales son una mierda”. Y no es así. -¿Le faltaría un integrante extra a Calmaniño ahora o así están bien? - Gnomo: Creo que el sonido que tenemos nosotros hoy es demasiado gordo como para meter algo más. Y ya somos cinco chabones difíciles de tratar, entre los cinco de por sí ya es difícil convivir. Nos puteamos, nos re puteamos y nos bardeamos siempre, yo soy un cabrón, lo acepto. Creo que con una persona más seríamos insoportables, seríamos muchos más densos. Pero pensándolo mejor me gustaría meter algún trombón…pero de invitadito nomás, de invitado.
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Texto y fotos: Pablo Choke Torramorell -
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