| Calmaniño |
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La banda liderada por Matías "Gnomo" Sagárnaga cumple 7 años es escena y lo festejará con un show para la historia. RS charló en exclusiva con el Gnomo.
Antes que se pongan traje y se pinten la cara, antes que sólo se pongan traje, varios escenarios y varias fechas atrás… incluso varios kilos atrás, la Historia comienza con Niño Corpiño y comienza hace como 7 años… Debemos remontarnos a las épocas de la Esquina Libertad, palacio del Vittone y el rock and roll, donde entre otras bandas (Jardín Muchacha, Engranaje, Dondecalma… y sigue la lista), el grupo, integrado por Matías Sagárnaga, Facundo Castaño, Lucho Escobar y Diego (¿alguien sabe el apellido?) intentaban una experiencia ska punk. Creo haberlos visto ahí en Abril de 2004. Charlamos con Matías Sagárnaga, el GNOMO, frontman de la banda, sobre algunos momentos en estos 7 años de la banda: ¿Cuáles son tus recuerdos de “Niño Corpiño”? “…Niño Corpiño era música de descarga, era lo que necesitábamos tocar y decir sin un filtro. Adolescentes… teníamos que gritar la mierda que observábamos a diario, era nuestra manera de activar la bomba que desbordaba en nuestro interior, yo creo que es lo que uno busca al hacer una banda, sobre todo cuando es adolescente...
Algunas canciones de Calmaniño sigue vigentes desde esa época… Yo, como compositor siempre disfruté mucho escribiendo de la realidad social, política y cultural, incluso en el presente sigo haciéndolo, pero a esa edad las perspectivas eran muy diferentes. En cuanto a lo musical, también manejábamos una manera muy urbana y destructiva de tocar, ska punk en tonos menores, las líricas prácticamente no tenían melodías, eran escupitajos anarcos que te dejaban con los pelos parados, no nos interesaba mucho el arte como un concepto a tener en cuenta, Niño Corpiño era una descarga emotiva que no se reprimía básicamente... Y vos venías de otras bandas… Si, yo venía de tocar en varias bandas, comencé tocando a los 13 años en una banda con el que hoy es el baterista de Calmaniño, Bubu; el grupo se llamaba Mandinga, hacíamos punk rock, sonaba espantoso, y en ese momento la movida rockera en Salta era completamente extremadamente diferente, duramos un año... luego hice una banda que se llamaba San Meskalito (Ska - Punk Melódico), esa banda duró un poco más de un año, luego hice una banda que se llamaba Manco Capak (Nü Metal)… en esa banda conocí a Gremlin (actual bajista de Calmaniño), tocamos más de un año y bueno nos cansamos... de ahí formé Niño Corpiño. Una constante en la historia de la Banda han sido las “Mutaciones”, cuatro formas que adoptó la banda… Comenzamos a mutar gracias a la tensión que provocaban las composiciones entre los integrantes, algunos querían seguir en la misma recta y otros decidimos tratar de hacer un hibrido mucho más complejo a nivel artístico. En ese momento yo venía de estudiar arte en el Polivalente, y me di cuenta que las palabras sin un contenido extra que genere alguna sensación no merecían tanta atención. Lo que decíamos tenía que combinar con emociones y ambiente, no me sentía completo. La banda se quedo sin bajista y baterista, y con Facundo (Castaño) decidimos seguir tocando con lo que ya habíamos comenzado, así que buscamos músicos y los encontramos… encontramos demasiados. Cuando nos dimos cuenta llegamos a ser nueve músicos en escena, fue cuando nos dimos cuenta que podíamos fusionar con un sonido más latino, sobre todo salsa, que es muy difícil de tocar siendo pocos, pero las ideas y las proyecciones de laburo fueron muy diferentes, la música había evolucionado mucho pero las relaciones entre los integrantes eran una mierda.
Con Niño Ska pudimos salir de gira por Bolivia, tocamos con bandas de metal y de blues, pero todo estaba mal, no funcionaba, se notaba mucho. Cuando volvimos hicimos dos teatros, con mucho público. Con el tiempo era insostenible así que se planteo la idea de separarse en dos grupos, yo tome las riendas de lo que seguía siendo Niño Ska (el otro se llamó INDIO). Facundo me dio la idea de juntar el concepto de Niño Ska y Dondecalma, el hardcore duro y el ska, bañados de arte mórbido y bizarro. Empezamos, básicamente fue comenzar todo de vuelta, por que artísticamente fue algo que teníamos que empezar a diseñar, yo tenía imágenes de lo que quería hacer en mi cabeza, pero era muy difícil la interpretación. Pasaron muchísimos músicos, algunos innombrables, otros que orgullosamente dejaron un gran producto en mi, aprendí mucho de la gente que pasó en la banda, y bueno hoy Calmaniño ya esta súper definido, y la gente puede interpretar muy claramente a lo que apuntamos, y seguimos evolucionando.
Ahora bien, hay una especie de síndrome de bajón que hay en los músicos cuando una historia no da, y con tantas idas y vueltas… ¿Nunca pensaste en patear todo a la mierda y dejar la música, o al menos abandonar el proyecto este? Solo una vez quise mandar granadas al mundo y dejar la música por completo, pero mi mujer, me agarró y me dijo que si dejaba la música me abandonaba, ella me conoció así y no quería que me convierta en una persona deprimida y laburante de algo que no me gustaba, básicamente me obligó a seguir, su reacción me dio las pilas necesarias. Pero ahora no tengo la mínima intención, y creo que aprendí a valorar la dedicación propia que le di al arte. Pienso constantemente en hacer cosas paralelas, cosas muy diferentes, es mas… ahora ando preparando una ópera rock, con gente de teatro, un show mío, acompañado de otros artistas locales, músicos de muchas bandas, pero eso recién se esta escribiendo. También me gustó mucho haber participado en la grabación de Gardenia, mi pequeño aporte de voces me dejó mucho que aprender de los maestros gardenianos. Alguna anécdota copada en estos años de ruta… …la mayoría son en horario de protección al menor, y no son legales así que no puedo contarlas, mas allá de contar la satisfacción de por fin haber encontrado a compañeros de verdad… las filmaciones de los videos por lo general fueron momentos increíbles...
¿Anécdotas del orto? …recién llegados a la provincia de Buenos Aires, pero lejos de la capital, paramos a comer, era al medio día, me baje del bondi con un humor del orto, quise saltar un charco que tenía muchas piedras para pisar, y pise un bolsa por equivocación pensando en que era una fuckin´ roca, y me hundí hasta la rodilla, tuve que salir corriendo a lavarme la garra en una estación de servicio, y me fui a comer descalzo... mi hermano (mini Sagar) me dio unas zapas que tenia de repuesto, dos números menos, fue tan espantoso el viaje con esas zapatillas... Para cerrar… Nombrame cuatro ex – compañeros de bandas que recuerdes con mucho afecto… Cuatro músicos que hayan pasado y que realmente quiero de corazón son: Gabriel Molina (El Turco), Facundo Castaño (El Facha), Daniel Rufino (Rufo) y Esteban Obeid (Teby), son como hermanos...
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Por Diego Maita López -
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/ Fotos: Gentileza Calmaniño 
