La luminosidad de los gestos

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El rosarino Juani Favre presenta Despierto en la sombra, nueve canciones de orfebrería editadas por Bultaco Discos, el sello de Babasonicos.

Por Lucas Canalda
Foto de Renzo Leonard

Juan Ignacio Favre, o simplemente Juani, tiene más de quince años de camino musical y ocho trabajos editados desde Rosario, su ciudad natal: Uruguay (2000), Sos mi tren (2001), Misterios de la energía (2003), Macromoléculas (2005), Afuera de la soledad (2008) y La paz ciencia (2013). El prolífico cancionista probablemente sea el embajador más importante del colectivo Planeta X, que durante más de veinte años de actividad (plena o a media máquina) lleva publicados de manera autogestiva más de un centenar de discos que están disponibles para libre descarga.

En 2015 publicó La flor salvaje mediante PopArt Discos, álbum que contó con la producción artística de Adrián Dárgelos y tuvo a Gustavo Iglesias como ingeniero de sonido. Algunas meses atrás esa fórmula volvió a repetirse para Despierto en la sombra, flamante LP que, en esta oportunidad, fue editado desde el riñón de Bultaco Discos, sello de Babasonicos.

La narrativa del disco transcurre entre los claroscuros de nuestra naturaleza humana, tanto con sus falencias como en el poderío de esos gestos mínimos capaces de transformarlo todo. En estas canciones todo transcurre entre transición de la noche al día y viceversa, allí donde hay que saber encontrar claridad entre los vapores que la tarde deja a la noche y donde las brumas del amanecer no toman forma definitiva. “El trabajo corresponde a un recorte temporal de composiciones realizadas en los últimos dos años. Por algún motivo, relacionado seguramente a aspectos de la realidad social actual, el tópico del disco tuvo que ver con la oscuridad, y eso se vio reflejado en la ausencia de temas accesibles, que puedan resultar puntos de acercamiento con quienes escuchan”, señala Favre.

El rosarino también reconoce una línea de continuidad con La paz ciencia: “En un momento lo comencé a percibir como un hermano penumbroso de La paz ciencia, hecho que acentuamos con Celina Mundet, autora de ambas tapas. Aquel disco había sido producto de experiencias personales que incluyeron una serie de viajes por Latinoamérica y una cierta búsqueda, digamos, espiritual. En contraste, este trabajo se presenta bastante más sórdido y urbano. A medida que iba juntando los temas, si bien estaba conforme con los mismos, era consciente de que el material iba a resultar difícil de digerir, por eso decidimos hacer un álbum breve. También formaron parte de las sesiones de grabación dos temas que ya había registrado en discos anteriores, éstos quedaron muy bien y podrían haberse incluido, pero decidimos dejarlos afuera para que el álbum se compusiese íntegramente de estrenos, a diferencia de La flor salvaje, que, a mi entender, perdió un poco de potencia por ser un intercalado entre estrenos y regrabaciones; supongo que en algún momento los compartiremos a modo de simple virtual”.

-¿Cómo toman forma las canciones del disco en vivo con tu banda, La Paz Ciencia? En el disco hay presencia de guitarra eléctrica mientras que en los conciertos la percusión toma mucho más protagonismo, igual que los vientos.
– Los recitales en formato banda los llevamos adelante con La Paz Ciencia, nombre que le dimos a la agrupación a partir de la salida del disco homónimo, y trabajamos los arreglos de forma grupal. Parte de los arreglos la traigo elaborada, algunos ya en las grabaciones, y otros corresponden a los músicos. Desde hace unos meses se incorporaron Daniel Menegozzi en batería y Luciano Corvalán en percusión, con quienes somos compañeros en la flamante cátedra de Percusión Latinoamericana del Profesorado Provincial de Música. Tenemos proyectado seguir profundizando en la búsqueda rítmica. Los arreglos de vientos son, a esta altura, un signo característico del grupo, en vivo otorgan mucha fuerza y un color particular, pero en las grabaciones decidimos ser más discretos y utilizarlos en menor medida. Muchas versiones que hemos ido encontrando grupalmente resultan superadoras a las originales, por lo cual desde hace un tiempo venimos acuñando la idea de grabar un disco en vivo que dé cuenta de todo este proceso creativo.

-En este nuevo trabajo se repitió el tridente Favre-Dárgelos-Iglesias para encarar la producción. ¿De qué manera se ordenaron entre los tres?
– Adrián fue una especie de productor general, tirando algunos lineamientos y funcionando como consultor, también asumió la producción ejecutiva. Gustavo fue propiamente el productor de estudio, encargándose además de la mezcla y buena parte de la grabación. Yo hice un poco de todo, y muchas veces me tocó ser nexo y motor de empuje, tratando, dentro de las posibilidades, de que los procesos no se dilaten demasiado. El disco se fue construyendo por capas. En una primera etapa viajé a su estudio y grabé todas las voces principales, todas las guitarras acústicas y algunas eléctricas, coros y percusiones. La idea era resolverlo más o menos rápido y con lo mínimo, pero, al volver a Rosario, me quedé con la sensación de que faltaban arreglos, así que rápidamente me puse a grabar coros, guitarras, percusiones y baterías que envié por internet. Paralelamente, Tuta Torres, bajista de Babasonicos, avisó que se sumaba, mientras Adrián comenzó a trabajar en su parte del dueto que teníamos pensado para el disco, titulado “La trama fugaz”. Como todo esto tomaba tiempo, aproveché para seguir grabando, esta vez con los músicos con los que venía trabajando: Natalio Rangone, Franco Santángelo, Julián Sanzeri, Martín Greco, y también Oscar Favre, autor de la letra del tema “Lejos están”. Por su parte, Gustavo realizó grabaciones con algunos de sus colaboradores habituales: Damián Cocco y Leo Santos. Luego vino un proceso de depuración y dosificación de los arreglos, que mayormente realizó Gustavo. Paralelamente, realicé una especie de mash-up remixado entre dos temas que quedaron fuera del disco, a los fines de armar un separador, o descanso, que funcione como un aire fresco en medio de un disco que se perfilaba como muy intenso, por la selección de temas en sí, titulado “Extraña corriente”. También preparé una coda, aún más abstracta, que ubicamos como extensión del tema que cierra el disco, “Atrás del sueño”.

El pasado 27 de diciembre Juani fue declarado artista distinguido de la ciudad de Rosario, iniciativa de la concejala Karen Tepp, del bloque de Ciudad Futura. En la distinción a Favre se reconoce también “a la cultura que se construye desde abajo y de manera horizontal” , según las palabras de Tepp, esa que hoy se ve amenazada por la galopante burocracia municipal y el contexto de crisis económica que golpea bolsillos y triplica los costos de electricidad y gas.

Alejado de los protocolos habituales para ocasiones similares, el acto que tomó en el Concejo Municipal fue un encuentro de calidez entre familia, colegas, amigos y algunos representantes de la prensa. Carolina Taffoni hizo un repaso por la carrera del cantante recordando los momentos en que conoció sus canciones y apuntando a las instancias artísticas que evidenciaron a Favre como un artista notable. “‘Las ideas se llenarán de música’ cantaste en tu primer disco y eso fue precisamente lo que pasó”, comentó la prestigiosa periodista.

“En el momento en que me avisaron que iba a ser propuesto en el Concejo, sentí una profunda emoción, luego lo fui procesando y tomando como una pequeña responsabilidad, de esas que se asumen con alegría”, explica Favre sobre sus sentimientos al ser distinguido. El cantautor también apunta que “más allá de que se trata de un gesto simbólico”, lo que más rescata es “la intención”, considerando que “estos reconocimientos en el campo del arte suelen otorgarse a personas de edad avanzada, cuando no son directamente póstumos, y a personas consagradas o que gozan de un gran reconocimiento”. “En mi caso -sigue-, no cuento con estas características, por lo que lo tomo como una palmada en la espada, un ‘seguí así que vas bien’. También acciones como estas dejan entrever, al menos de un sector de la sociedad, la necesidad de un recambio generacional, no para enterrar el pasado y dejarlo atrás, sino para ponerlo en diálogo con expresiones más contemporáneas, dado que a veces pareciera que determinados patrones están muy fijos y que no hay lugar en la cultura popular, más que para los ya consagrados”.

-En la distinción dijiste que “gestos así reafirman el rumbo”. ¿Cuáles son los momentos en que te sentiste dubitativo del camino tomado?
– Bueno, básicamente todos los días (risas). No una duda que me paralice, pero sí una práctica, podría decirse, de evaluar, analizar las cosas que voy haciendo y, más importante, cómo me siento ante las mismas. Muchos de los caminos tomados resultan difíciles de ser transitados. Pertenezco a la clase trabajadora y no soy para nada ajeno a las dificultades económicas, desde hace un tiempo venia sintiendo que no había tomado buenas decisiones para mi futuro y la estabilidad económica, si bien nunca fue lo más importante, va cobrando peso con el paso del tiempo. Los años más activos de Planeta X fueron hermosos en muchos sentidos, pero también significaron un cierto desgaste. En paralelo me dediqué muchos años a la compraventa de discos de vinilo, que igualmente me dio grandes aprendizajes, pero no funcionaba económicamente. En un momento decidí soltar algunos espacios laborales y enfocarme de lleno en el arte, lo cual es bastante inestable. Para contrarrestar esta inestabilidad, comencé a dedicarme a la docencia y me metí a estudiar en el profesorado de música, donde ya estoy terminando. El esfuerzo de trabajar y estudiar, siendo encima el más veterano de mi promoción, a veces me hizo percibir el pasado un poco como tiempo perdido, y algunas decisiones como mal tomadas. Ante esto, el reconocimiento del Concejo viene a avalar lo vivido, a decir, “lo que hiciste valió la pena”.

Artículo publicado en el número 27 de la revista Rock Salta, de enero de 2018. 

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