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La historia de una escena

Nicolás Igarzábal habla sobre Más o menos bien, el libro en el que retrata la explosión indie. 

Foto: Victoria Fabrice

En abril apareció Más o menos bien, el indie argentino en el rock post Cromañón (2004 – 2017), el nuevo libro del periodista Nicolás Igarzábal (Buenos Aires, 1985), un repaso (casi) en tiempo real de la última explosión del rock local.

El libro fue publicado por Gourmet Musical Ediciones, probablemente la editorial que más trabaja en pos de la divulgación de la música popular en nuestro país. Su catálogo tiene piezas brillantes como Esta noche toca Charly, de Roque Di Pietro, La música de Sandro, de Pablo S. Alonso, o Por qué escuchamos a Aníbal Troilo, de Eduardo Berti.

Precisamente en Gourmet apareció el libro anterior de Igarzábal: Cemento, el semillero del rock (1985-2004), la historia del mítico reducto comandado por Omar Chabán. En Más o menos bien, el periodista retoma la línea de tiempo y convierte a sus dos libros en uno solo. Allí donde termina Cemento y el under de los 80 y 90, nace la etapa indie.

Si bien el camino de evolución del rock argentino parece lineal a través de las décadas, para Igarzábal el indie tiene reglas exclusivas que se despegan de lo tradicional. “Esta escena genera su propia industria -dice-. El indie es paralelo porque no tiene las influencias de Charly García, Fito Páez y Spinetta. No sigue eso. Tiene a Sonic Youth, Pixies, Yo La Tengo. Además, genera su propia industria, que son los sellos como Laptra, Triple RRR, Oui Oui Records, Cincope Records. También sus propios festivales: el Festilaptra, el Turdera Fest, el Festipulenta, que van por los márgenes del rock argentino oficial. La del indie es una historia paralela al rock argentino pero que en algún momento se vuelve a tocar porque cada banda tiene su referente histórico. Los Reyes del Falsete tienen a Litto Nebbia, Los Espíritus ahora graban con Calamaro y con Santaolalla, El mató con Eduardo Bergallo, que es otro productor histórico”.

El libro surgió a partir de la muestra Del under al indie, que Igarzábal organizó en 2016 en el Centro Cultural Matienzo, uno de los locales más importantes para la escena. “Hice la muestra  y organicé shows en los que cruzaba al indie de los 90 con el indie de ahora. Un show era Viva Elástico con Francisco Bochatón, otro Rosario Bléfari con Bestia Bebé, y ahí me di cuenta de que había algo para contar. Vi que había dos generaciones de indie que se necesitaban”, cuenta el periodista.

Más o menos bien se centra en las escenas de las ciudades de La Plata y Buenos Aires, que si bien no son las únicas que cuentan con grupos indies, sí son las más determinantes e influyentes. Igarzábal cuenta que armó el libro con artistas “que tengan puntos de contacto con El mató o con Maxi Prietto y Los Espíritus”. “Medio que derrama un poco todo ahí. No pude abarcar todas las bandas. Hay muchos indies. Me basé en treinta, cuarenta bandas que compartían época, boliches, sellos, y ahí hice mi selección. Me quedó afuera Fútbol, que es muy de esta movida, o Tobogán Andaluz. Pero es imposible abarcar una movida de por sí. Las que quedaron afuera fue por decantación, no por maldad (risas). Acorazado Potemkin me quedó afuera por la edad de los músicos”, explica.

A lo largo de 230 páginas que se leen de manera muy fluida, el autor reconstruye la historia del indie a partir de la historia en primera persona de sus protagonistas. Aparecen testimonios de referentes como Santiago Motorizado, Maxi Prietto, Tom Quintans, Jo Goyeneche o Alejandro Schuster.

En el prólogo del libro, el periodista Alfredo Rosso asegura que “la movida musical de este siglo es sorprendente”, y agrega que los músicos retratados en esta historia también cambian la postura clásica del rock y “manejan un realismo bien de aquí y de ahora” en el que la independencia y la autogestión son la regla. “El antiguo espejismo de la fama del mundo del rock and roll no tiene cabida en este estado de cosas”, dice.

Para Igarzábal, el indie que para algunos todavía puede ser una novedad, ya está abriéndole camino a nuevas generaciones: “Todo el indie de los últimos años de Louta, el rock mendocino de Usted Señalemelo o Perras On The Beach puede desbancar a éste. Son pibes más jóvenes, de menos de 25 años, más pop, que tienen el camino más rápido para crecer. Sacan directamente en digital, son más profesionales, suenan mejor de entrada. Son más virales, más instagrameables. Es una camada nueva que explotó el año pasado y que abarca a un nuevo público. Conozco gente que escucha estas bandas y que no curte tanto El mató o Los Espíritus”.

Cinco discos imprescindibles del indie argentino

Prietto viaja al cosmos con Mariano -Le Prièt VAHA​-​CHOSMOS E​-​BA CON MAOURIAN​!​!​! (2011)

“Como dice (el periodista y uno de los creadores del Festipulenta) Juan Manuel Strassburger, el Pescado 2 de esta época. Muestra todas las caras de la banda: la parte más experimental y lo-fi y una cara más cancionera”.

El mató a un policía motorizado – La Dinastía Scorpio (2012)

“Me parece el mejor de ellos. Tiene himnos, lo grabó Bergallo, es el primer disco pro de ellos. Es la esencia de El mató pero sonando bien”.

Bestia Bebé – Bestia Bebé (2013)

“El primero es el mejor. Tiene la cosa futbolera chabona mezclada con cosas strokes noventosas. Mucha película de los 80, amistad, fútbol, autos”.

Mi Amigo Invencible – La danza de los principiantes (2015)

“Oscuro, con buen juego de voces, letras de ciencia ficción. Suena de la puta madre”.

Los Espíritus – Gratitud (2015)

“Es mi preferido de ellos. ¿Te tengo que explicar por qué?”

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