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Otero en el Teatro Provincial

Adrián Otero

El ex cantante de Memphis, una de las voces más reconocidas del rock argentino, tocó en nuestra ciudad junto a músicos salteños. RS te lo cuenta.

El sábado pasado en la Casa de la Cultura y junto a músicos salteños, dió un recital que no sorprendió ni defraudó a nadie.

Era lógico que Adrián Otero se presente en una sala como la Juan Carlos Dávalos de la Casa de la Cultura. El ex líder de Memphis reconoció que cuando decidió abrirse del grupo estaba cambiando popularidad y dinero por tranquilidad. Esto es: tocar menos, en lugares más chicos, ser menos difundido, pero hacer lo que se le cante. De estas cosas se alimenta la felicidad de Otero hoy en día.
Su vida ya no es “una discoteca” -como dijo un par de días antes del concierto-: vive sobrio y tranquilo en su piso de Capital Federal y se permite viajar varios días antes a un lugar como Salta para preparar un concierto con músicos locales. De esta manera, el recital sólo podía tener un resultado: dejar feliz y conforme a su protagonista.

El concierto comenzó pasadas las diez de la noche, ante una sala cubierta en sus tres cuartas partes. El público entraba en la categoría escuchamos-Memphis-desde-La-flor-más-bella-, o lo que es lo mismo: adultos de buen poder adquisitivo que están más cerca de Cacho Castaña que de Muddy Waters. De hecho, ése fue el camino que el ex grupo tomó a mediados de la década del noventa. Cansados de la falta de éxito, dieron un volantazo para dedicarse a realizar canciones más pop, de fácil digestión. Hasta borraron “la blusera” del nombre.

Esa estapa era lo que quería escuchar el público que asistió. Otero lo sabía perfectamente y claro que no defraudó. Arrancó con “La última lágrima”, -del disco “Hoy es hoy”, de 1998- una de las canciones más difundidas del grupo. Elegante, de saco negro a rayas y camisa al tono, frente a un sólido cuarteto al que se le sumaba una armónica en los temas más bluseros, Otero desplegó toda su verborragia entre tema y tema y dejó en claro que estaba más que contento de estar en nuestra ciudad.

El segundo tema fue “Cosa de hombres”, también de los últimos éxitos de Memphis. El tercero sí fue uno de la primera etapa. Es más, fue el primer tema que compuso el cantante: “Blues de Rosario”. Y es en estas canciones, en los blues más cuadrados, donde la voz de Otero realmente se destaca y conmueve. En las canciones más complacientes de su ex banda y su disco solista –“Imán”, que va por el mismo camino-, su voz no suena igual, no transmite esa sensación de calle empedrada y húmeda; de merca y whisky; de tipo que las vivió todas.
Las canciones más nuevas transmiten comodidad, una rebeldía de escritorio, de notebook, que no movilizan demasiado. No le queda bien el look “cantante de casino” a Adrián Otero. Sí la rompe con canciones como “Mataderos Blues” o “Blues de las 6 y 30”, los puntos más altos de la noche.

 

Adrián Otero en Salta

 

Después de una lista de éxitos hechos y derechos (“Angelitos culones”, “Montón de nada”, “La bifurcada”) y un par de canciones de “Imán” que fueron bien recibidas, un Otero cómodo y feliz, repitió que era un honor estar en Salta, que gracias, que nos vemos la próxima. El show fue correcto, con grandes momentos de interacción entre la banda y su voz y dejó a todos conformes.

Luego, en camarines, el cantante le dijo a RS cómo se sintió: “El público reaccionó fantástico ante las canciones nuevas. Eso me llamó mucho la atención, porque la gente, hasta que no incorpora las canciones mediante la difusión masiva le cuesta reaccionar positivamente ante cualquier propuesta nueva. Y en este caso fue sorprendente. Hice unos cuantos shows como solista, y me sorprendió mucho. La verdad es que estoy muy contento”, declaró mientras recuperaba el aire sentado en una cómoda silla. “Más que cansado, estoy desbordado de adrenalina -dijo-. No sé por qué se produjo una simbiosis con Salta muy particular, y no sólo desde el show. Lo digo también desde el lado humano. Me he encontrado con gente muy abierta. Estoy muy agradecido, la pasé bárbaro”.

Así, después de cuatro días de estadía, de dos ensayos con su banda salteña (“Podría utilizarla en el norte”) y de un recital que dejó a todos satisfechos, Adrián Otero regresó a Buenos Aires contento y con mayores ganas de seguir con esta nueva etapa de su vida y su carrera. Era lógico.


Para ROCK SALTAFederico Anzardi fede@rocksalta.com

Fotos: Jean Pierre Ferrand

 

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